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[Y.D. Castillo] The Path Of A Writer

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[Y.D. Castillo] The Path Of A Writer

Mensaje por Ryan H. Korn el Sáb Ene 10, 2015 7:49 pm

Welcome to "The song of the lost brotherhood"


El camino



¿Qué es lo que hace alguien con mucha imaginación? Es una pregunta que me he hecho durante años, y mientras me mantengo firme en la línea que separa lo real de lo irreal, mi mente comienza a crear. Un mundo ha sido formado, los personajes comienzan a dar forma, y una nueva historia comienza a ser contada… Esta vez, es el momento de que comience a formar mi historia.
He elegido la senda que me llevará al éxito, a través de una habilidad que me trae satisfacción y me da confianza. El camino es largo, pero mi voluntad es fuerte… He de llegar a ese lugar de ensueño, ubicado en la cima de una enorme e imponente montaña, donde la espesa niebla del cielo impide ver el final de mi sendero. El campo de flores que he atravesado acaba aquí, comienzo a caminar en un misterioso y extenso bosque, entre cada árbol puedo ver los frutos de mis esfuerzos, exploro mis capacidades, corto con mi navaja la maleza que me impide alcanzar mis sueños… Voy sin duda camino al éxito, tengo fe en mis habilidades.
Y una vez más, mi mente se despeja… Ya no estoy en el bosque, no veo la montaña, no siento el fresco pasto en mis pies. Un pensamiento fugaz llega a mi cabeza: Ya no estoy soñando. Ahora que estoy despierto, vuelvo a preguntarme… ¿Qué es lo que hace alguien con mucha imaginación?






¡Bienvenidos! Se preguntarán… ¿Qué hace un post como este en un lugar así? Pues he de informar que este lugar no es solo para talleres, aquí no podrás pedir un lindo avatar o una bella firma, si es eso lo que buscas ¡Vete al post de abajo!.. Ejem… Como decía, este lugar no funciona si lo ves desde un punto de vista serio… Mira, prueba con esto: ¡Usa tu imaginación!.. ¿Ya? Si no entiendes a qué me refiero, es por qué sigues usando ese punto de vista aburrido… Mira, te lo explicaré de otro modo: Cuando lees un libro… ¿Qué es lo que pasa por tu mente? ¿No sientes la brisa de un viento narrado? ¿Eres capaz de recrear la escena? ¿Puedes escuchar con tus oídos los diálogos? Bien… Pues te invito a que hagas lo mismo de ahora en adelante.
Este post es un portal hacia un mundo ficticio, aquí yacen historias contadas, sabidas y por contar. Yo soy responsable de este portal. Soy conocido como Y.D. Castillo, escritor amateur, soñador empedernido, sátiro cruel, poeta frustrado, historiador ignorante, critico de lo absurdo. El propósito de este post es funcionar como “Conducto” hacia un blog llamado “The Song Of The Lost Brotherhood” el cual irá actualizándose poco a poco, a medida que este se vaya actualizando, cada vez que un cuento o una obra escrita por mi salga a la luz, este post será actualizado. ¡Así de fácil!

Dejaré con ustedes entonces, todos mis sueños y anhelos:



ESCRITORA:


Por Y.D. Castillo

Conocí a mi primer amor cuando apenas cumplí los catorce años, a mediados de marzo, cuando entré por primera vez a nuestra sala de clases y la vi sentada al fondo del salón, acomodada delicadamente en su mesa, moviendo el lápiz entre sus dedos para escribir. Parado frente a mis nuevos compañeros de curso, buscando con la mirada algún asiento disponible, encontré lugar junto la chica solitaria.
En un principio, nunca la miré, siempre mantuve mi atención en los profesores y luego en mis nuevos amigos, tan invisible fue ella para mí como para los demás, silenciosa y tímida, jamás llamó la atención. No tenía un rostro que sembrara curiosidad en los demás varones, sus ojos, escondidos tras sus gafas, no llamaban la atención, su cara inexpresiva tan solo alejaba a los demás. Nunca intentó comunicarse con nadie, solo escribía en su cuaderno, dormía después de cada prueba y miraba por la ventana en los recreos, cuando el bullicio era tanto que no le dejaban concentrarse en su actividad favorita: Escribir. Más tarde, el profesor nos explicaría la razón por la cual no hablaba con nadie: Ella era muda.
Tuvieron que pasar meses antes de que intentara establecer comunicación con alguno de nosotros, y a quién eligió fue a mí. Para ese entonces, su existencia significaba más que un asiento vacío y solitario junto a la ventana, por qué ella jamás llamó la atención. Tan invisible fue para mí como para los demás, y cuando me había olvidado de ella, apareció. Tocó mi hombro con su dedo índice, alzando su cuaderno de matemáticas y apuntando un hueco vacío entre tanto escrito, no fue necesaria palabra alguna, faltaba el ejercicio número siete y ella no lo entendía. Un poco aturdido por redescubrir a mi compañera de curso, apenas atiné a acercarme, y cuando ya estaba a su lado para explicárselo, sentí su timidez. Miraba la hoja, arrinconada en su silla como si yo quisiera sentarme a su lado a pesar de que la silla no alcanzaba para dos personas. Ella entendió a la primera explicación, y le dejé tranquila una vez que ella me agradeció con un leve movimiento de cabeza, lleno de gracia y esplendor. Aquella fue la primera vez que interactuamos, aquella fue sin duda, la vez que comencé a fijarme en ella.
Sin darme cuenta, comencé a sentir gran atracción, espiándola de vez en cuando entre clase y clase. Poco a poco su cuaderno comenzó a llamarme la atención, no pertenecía a ningún ramo en especial, pero escribía en él constantemente, fuera en clases o en recreos, como si aquél objeto inanimado fuera su único y fiel confidente, su más grande amigo, su amante perfecto. Diario de vida, cuaderno borrador, donde solo dibujaba o escribía poemas, un cuaderno donde plasmaba sus cuentos o sus ideas para sus futuras novelas, jamás supe exactamente el propósito de su “amigo” de papel y cartón, aquel que cuidaba y apreciaba más de lo que una persona apreciaría a su amigo de carne y hueso, comprendí entonces que aquél cuaderno era su escape de la realidad, su fuerte, donde se refugiaba de su tristeza y soledad.
Ella enfermó algunas semanas después, faltando a clases una semana completa, y como era de esperarse, nadie notó su ausencia, ni los profesores ni los compañeros que se sentaban cerca de ella, nadie, excepto yo. Sentí un vacío al no verle sentada cerca de la ventana, mirando a través de ella hacia las calles de Santiago, escribiendo en su amado cuaderno, pidiéndole al viento que ocultara su presencia, confundiéndole entre el polvo que flotaba, brillante, entre los rayos del sol que atravesaban la ventana. Solo entonces comprendí que aquello que sentía no era simple curiosidad, sino, amor. El amor más real y sincero del que había llegado a experimentar, no como el amor que tenía por los video juegos o las papas fritas, si no, el amor que un ser humano puede sentir por otro ser humano, uno de los más fuertes. Me había enamorado de ella.
Regresó el lunes de la semana siguiente, fresca y renovada, le había ganado a su enfermedad y se sentía victoriosa, llena de ideas nuevas. Mientras avanzaba por el pasillo para dirigirse a su asiento, ella y yo nos miramos por primera vez a los ojos. Le sonreí amigablemente, dándole la bienvenida, insinuándole con la mirada un hecho irrefutable. Ella existía para mí. Un rubor invadió sus blancas mejillas, la joven fijó su mirada en mi tan solo un instante, paralizada, para luego ir rápidamente a su asiento. Un mágico momento sin duda, uno que daría comienzo a una bella amistad, sin embargo…
¿Por qué querría refugiarse en su fortaleza, a la cual yo llamo “Cuaderno borrador”? ¿Por qué insistir en descargar sus emociones en el papel, cuando existían personas que eran capaz de amarla como yo lo hacía? Lo comprendía a medias, sin embargo después lo comprendí por completo. Pasó una semana después de su regreso a clases, luego de siete días llenos de miradas cruzadas, solo faltaba un empujón y aquél sería el comienzo de nuestra amistad, y cuando lo creí cerca, todo se derrumbó por culpa de un descuido mío, el cual desató las correas de nuestros peores compañeros: Los matones. Empujé a uno sin querer, desgraciadamente se lo tomó a mal, y luego de intentar dialogar con el alto y ancho compañero, él y sus amigos se abalanzaron contra mí. Mientras yacía en el suelo, siendo pateado bruscamente por los tres simios, una luz iluminó mi rostro, era un travieso rayo de sol proveniente de una ventana conocida. ¿Dónde estaba ocurriendo todo aquello? Pensé, y luego de ver una silueta, parada frente a mí, reconocí la delgada y frágil figura de mi casi amiga, mi escritora. Había tocado el hombro del causante de mi golpiza, mostrándole una nota escrita apresuradamente: “Déjenlo en paz”.
Tuvieron serios problemas con la inspectora general, les citaron al apoderado y casi les suspenden, pero por supuesto, aquello no pararía su ira hacia la escritora, ella iba a ser víctima de sus bromas más pesadas y su completa atención, siendo un blanco perfecto para matones como ellos, pues era inofensiva.
Uno de ellos, el cual se caracterizaba por ser el más bajo y desagradable de los tres, se le acercó al día siguiente durante el primer recreo. Le quitó bruscamente su amado cuaderno, alzándolo a la vista de todos y pidiendo un momento de atención. Luego de que el sujeto casi perdiera los estribos intentando callar al desordenado curso, y una vez que tuvo la atención de la mayoría, comenzó a leer. ¿Qué esperaba encontrar en aquel peculiar cuaderno? ¿Un ridículo diario de vida? Claramente ya estaba enterado del uso que la escritora le daba al cuaderno, uno muy distinto al que los demás le daban al suyo. Comenzó a leer con una voz chillona y ridícula, la cual hizo reír a sus amigos. Leía muy mal, se atoraba en las palabras difíciles y desconocidas para él, mientras que en las líneas que contenían palabras fáciles y que él conocía, las leía demasiado rápido. No hacía falta ser un gran narrador para alcanzar a acoger todos los sentimientos que el cuento transmitía. El tipo dejó su voz chillona, leyendo ahora con su voz normal, la cual no era muy distinta de su mala imitación de Mickey Mouse. Escrito en el papel, se encontraba el cuento más amargo y triste del cual jamás habíamos leído, el cual narraba la vida cotidiana de un anciano con una enfermedad terminal, intentando criar a su nieto huérfano. El matón solo llegó hasta la mitad, pues el dolor y la triste realidad del protagonista invadieron al lector y a quienes lo escuchaban. El sujeto paró en seco, apenas dándose cuenta de lo que pasaba. Enfureció, había sido derrotado por un montón de letras juntas, las cuales formaban una trágica historia. Lanzó el cuaderno al suelo ante los ojos horrorizados de la escritora, y justo antes de destruirlo a pisadas, un fuerte golpe en la mandíbula lo mandó a chocar contra una silla. Llamaron a mi apoderado y me suspendieron por el golpe que le di al sujeto, sin embargo estaba satisfecho, había salvado el objeto más preciado por mi amada escritora.
Regresé luego de mis tres días de suspensión, solo para enterarme del terrible acoso del que estaba siendo víctima la escritora, la molestaban conmigo, diciendo a toda voz que ella y yo llevábamos la más enfermiza y retorcida relación, solo porque ella era muda me dejaron a mi como el degenerado. Tal vez por mi fortaleza propia, pude ignorar todo los rumores que la novia del matón que golpee días atrás había esparcido por el colegio, sin embargo la peor víctima fue la escritora. Nos mantuvimos alejados del curso, dispersos en cada rincón. Ignorarlos fue la solución al Bullying, se aburrieron de molestar a un par de tristes sujetos que ni siquiera les tomaban en cuenta, pero ella no volvió a mirarme, se había alejado de mí… Le había perdido.
Segundo y tercero medio pasaron volando, más nunca volví a hablarle, aunque mi amor hacia ella no había disminuido, no hacía más que crecer cada vez que le miraba escribiendo. Llegó el esperado cuarto medio, el último año de colegio antes de dar el gran salto de nuestras vidas, y la gran mayoría ya había decidido que hacer luego de la graduación. Yo había restaurado mi reputación entre mis compañeros, mientras que los culpables de los incidentes en primero medio solo habían tirado por la borda la suya, y para fortuna de todos, se habían quedado pegados en tercero medio. Yo mientras tanto, estaba empeñado en sacar las mejores notas para estudiar la carrera que siempre había soñado, sin embargo, con cautela, dedicación y mucho amor, había estado planeando revelarle mis sentimientos a la escritora. Ocurriría luego de la graduación, le llevaría a un lugar apartado, y ahí, luego de que nuestras miradas se encuentren, le iba a decir con el mayor cuidado del mundo, que le amaba con la intensidad de mil soles, y solo si poseyera sus habilidades de redacción, cuando mis párrafos fueran tan poderosos como los suyos, recién podría explicar todos los sentimientos que pasaban dentro de mí cuando le veía. Ella lloraría, y escribiría en una hoja de su cuaderno que ella sentía lo mismo por mí. Entonces nos besaríamos. Tal vez no ocurriría así, sin embargo, deseaba con todo mí ser que eso ocurriera.
El día de la graduación estaba cerca, así como la tan nombrada “PSU”, obviamente no tenía tiempo para pensar en mi escritora, pues estudiaba insistentemente, empeñado en el puntaje que necesitaba para estudiar la carrera que soñaba, para poder darle a mi amada el mejor futuro. Los días pasaban, mis amigos del curso solo hablaban de la gran fiesta que se venía después de la graduación, y yo desinteresado, les contestaba que posiblemente no iría. La escritora aún miraba por la ventana en cada recreo, escribía cuando encontraba inspiración, y dormía después de cada prueba.
La mañana del día en que me iba a graduar, me aseguré de quedar lo más ordenado posible, nada podía salir mal ese día. Ya en el parque O’Higgins, a varios metros de la entrada, logré llegar a la “Cúpula chica”, lugar donde mi curso se graduaría. Como era de esperarse, nos hicieron pasar al escenario, nos entregaron los diplomas, una que otra charla emotiva, una despedida digna de un curso como aquél, no obstante, el momento que iba a marcar mi día estaba a unos minutos de ocurrir.
No había notado de su estado de ánimo, hasta que le vi salir del escenario, con la mirada gacha, pensativa, triste. Se veía hermosa, sin embargo no brillaba como debería, su tristeza le llenaba, y me llenaba a mí. Le seguí, decidiendo si hablarle o no, y cuando le vi encontrarse con sus padres comprendí que no había lugar para mí entre ellos, una familia tan gris… Unos padres tan fríos, y una hija tan solitaria. Sus padres se separaron, su madre se dirigió a la cafetería con su hija, su padre se fue en otra dirección, tal vez tenía cosas que hacer. No me iba a rendir tan fácilmente, así que entré a la cafetería, fantaseando con el momento, pensando lo mucho que le subiría el ánimo mi declaración. Cuando ya estuve cerca de ella, que estaba en la mesa sola, esperando a su madre, me intimidé. No me había fijado en lo nervioso que estaba hasta que estuve cerca, mi corazón latía rápidamente, haciendo que me doliera el pecho, un sudor frío recorrió mi frente y bajó por mis mejillas, y cuando creí que iba a huir, encontré mi valor. Decidido, di los pasos finales, y cuando ya pude divisar a la escritora, abriendo su cuaderno, pude ver las letras rojas en mayúsculas que adornaban la parte trasera de este. “NO EXISTE EL AMOR”.
Los años me hicieron olvidarla, y cuando estuve a un año de terminar la universidad, el destino quiso que volviera a saber de ella. Ocurrió un sábado, mientras caminaba por las calles de Santiago Centro, hice un inusual descubrimiento en una librería ubicada en la Alameda. En la vitrina, se hallaba un libro a un precio muy alto, el cual llamó mi atención. Lo compré sin pensarlo dos veces, pues el nombre del autor aún se hallaba grabado en mi cabeza. Como era de esperarse, llegué a mi casa y comencé a leer el libro. Quinientas páginas pasaron por mis ojos, provenientes de un libro intenso y envolvente. Me pareció el libro más bello y conmovedor del mundo, quizás porque fue escrito por mi primer amor, trataba sobre el difícil romance entre una discapacitada y su mejor amigo. El final fue hermoso, una obra maestra, sin embargo mi parte favorita no se hallaba ni en el desenlace ni a la mitad del libro, sino, al principio. Una descripción perfecta de nosotros dos cuando íbamos en primero medio.



TIEMPO:


Por Y.D. Castillo

He visto nacer este mundo, lo he observado, conozco cada rincón, cada estrella, cada planeta, cada especie. Doy origen a las montañas y las hago polvo cuando debo, pudo roer hasta el metal más duro, doy muerte a los hombres y las criaturas más peligrosas, destruyo planetas y sistemas solares completos.
Las primeras civilizaciones me vieron sin entenderme, los primeros imperios aprendieron a temer mi nombre, las religiones me llamaron dios antes de conocer mi verdadera naturaleza.
Les otorgo a todos la libertad de usarme a su antojo, el hombre más inteligente sabe cómo aprovecharme, mientras que el más necio me desperdicia. Soy la herramienta más útil, soy el asesino más certero. Todos conocen mi nombre… Más nadie sabe cuándo actuaré, soy impredecible, desde el momento en que vi nacer el universo, hasta el momento en que su fin llegue a través de mí. Yo soy el tiempo.



LAS AVENTURAS DEL JOTE MEDIOCRE #1 (+18):


Por Y.D. Castillo

ADVERTENCIA:

Estas son historias ficticias con contenido sexual ambientadas en Chile, cualquier parecido con un caso real es mera coincidencia.

Jote: Ave carroñera similar a los buitres. En chile se le dice “Jotear” a quién intenta cortejar a una mujer, a estas personas se les conoce como “Jotes”, quienes la mayoría de las veces son muy insistentes, llegando a ser comparados a estas aves.

Tula: Pene.

Cacho: Viene del verbo “Cachar” utilizado en Chile como reemplazo al verbo “Entender” o “Sospechar”

(Chat de Facebook – 13 de Diciembre 2014)

EL NOMBRE DE LA CHICA FUE CAMBIADO POR “CORROÑA 1” PARA RESGUARDAR SU IDENTIDAD.

Día 1

Carroña 1: Holaaaa me acabas de agregar
- Nos conocemos???
Jote: No, pa’ nada, es que te vi en un grupo de Facebook y te encontré muy linda.
Carroña 1: Yaaaaaa
- Que eri joteeeee
Jote: ¿Y no puedo tirarte piropos?
- Eres muy linda de verdad, no es por jote ni nada.
Carroña 1: Te voy a creer……..
Jote: En tu foto de perfil se puede notar que tienes los ojos castaños.
- Me encanta ese color, lo encuentro súper armónico.
Carroña 1: Armonico?????
Jote: Me recuerda al color de la madera, entonces pienso en los árboles.
- Luego pienso en los bosques, y después en las praderas.
- Y eso me trae paz.
- Tu foto de perfil me trae paz.
Carroña 1: Okeeey…..
Jote: ¿Qué onda?
Carroña 1: -Visto: 14:22-

Día 2

Jote: Hola guapa.
Carroña 1: Holaaaa
Jote: ¿Cómo estás?
Carroña 1: Bn y tuu???
Jote: Más o menos.
Carroña 1: ?
Jote: Te extrañaba.
Carroña 1: -Visto 16:15-

- Aquí pasan algunos días, las conversaciones se tornan monótonas, sin embargo “Carroña 1” comienza a tener curiosidad
con el Jote. –

Día 7:

Jote: Me dejaste el visto.
Carroña 1: Que eri insistenteeeeeeee :@@@@@
Jote: Ya, perdón…
Carroña 1: Es que me das rabiaaaa
- Eri super joteee la cagaste
Jote: No puedo evitarlo, igual trato de decirte cosas bonitas y me esfuerzo por ti, pero si tú me quieres dejar como un simple jote, entonces elimíname…
Carroña 1: Yaaaa pero no te pongai asiiii
- Si igual me parecieron super bonitas las cosas que me dijisteee
- Como que tengo los ojos como la madera
Jote: No dije eso… Dije que tus ojos son armónicos.
Carroña 1: Siiii esooo
- Pero es que da cosa que me lo digai en la primera conversa po
Jote: Ya, perdón por eso.
- Soy el tipo de persona que dice lo que piensa, no me importa si no nos conocíamos.
Carroña 1: Igual te encuentro super tierno
Jote: Soy mucho más que tierno
Carroña 1: -Se desconecta.-

Día 8:

Carroña 1: Perdooon es que me mandaron a apagar el compu
Jote: No importa.
Carroña 1: Me extrañaste????
Jote: Como nunca.
Carroña 1: Que eri leeeeeeendo
Jote: Quiero conocerte.
Carroña 1: Igual me dai curiosidad
Jote: No quiero nada serio, pero me veo en la obligación de aprovechar tu belleza.
Carroña 1: jajajajajajja ya daleeee
- Te parece si nos juntamos??
Jote: Dale! Quieres que te vaya a buscar?
Carroña 1: Pa queeee si te vienes a mi casa y aquí buscamos otras cosas po jajajajaja
Jote: ¿Y te gusta buscar cosas? Mira tú… fíjate que justo tengo algo para ti en mis pantalones.
- Pero lo tienes que buscar.
Carroña 1: Ayyyyyyy y me voy a demorar mucho en encontrarlo??? :$
Jote: Yo cacho que si… Es como buscar una aguja en un pajar, mira que me tienes que buscar el maní en todo el vello púbico de mi entrepierna.
Carroña 1: Jajajaja que eri chistoso……
Jote: Hablo en serio, soy de tula chica.
Carroña 1: -Visto 20:46.-

- [/color]Carroña 1 eliminó al Jote después de este último chat. -

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